Tras el impresionante suceso de su primer disco, que vendió la escalofriante suma de 145.000 copias, Vilma Palma e Vampiros están dispuestos a demostrar que lo suyo no fue solo flor de un día, «3980» su segunda placa arrancó bien de entrada, y Mario Gómez nos amplía el panorama.
Vilma Palma, a esta altura ya todos deben saberlo, nació casi como un juego, de casualidad. Fue cuando se dieron cuenta que esos escarcеos, esos primeros sonidos surgidos entre Jorge Risso y Mario Gómez, «daba para una banda». Desde entonces, un camino largo y exitoso he recorrido el grupo. A Rosario la ven cada vez menos y a través de giras conocen sitios antes impensados. Presentando su primer disco pisaron gran parte de nuestro país y de los países cercanos y ahora vuelven a la carga con un segundo trabajo, de nombre 3980 «para que la gente sepa que Vilma Palma no es solamente La Pachanga, Bye Bye, Un camino hasta vos y Cumbia. El que habla es Mario, el cantante, instalado en un hotel cerca de la facultad de Cs. Exactas.
La cara de cansancio hace imaginar que está podrido de los reportajes, que ya no quiere más, pero se adelanta y explica la situación: es una semana de promoción y hay que hacerlo. Para eso vine. Y uno piensa que si se instalaran definitivamente en el asfalto porteño, solucionarían el problema. «Lo que pasa es que estamos muy cerca, dice, son cuatro horas de viaje, Además estamos acostumbrados a nuestra sala de ensayo, a estar allá y nos conviene para pisar tierra y tirar un cable para componer». A esa salita que los vio nacer, incluso, hasta le hacen un homenaje en el titulo del nuevo disco: «3980 es la numeración del pasaje donde está nuestra sala, de ahí salieron todas nuestras canciones.
¿Las de este disco también?
Si, aunque no tuvimos mucho tiempo para hacerlo por todo lo que se laburó el año pasado. Teníamos que salir con un segundo trabajo y lo hicimos con la base de cuatro canciones que teníamos del año ’92: Otra canción de amor, que es del año ’90 y lo reflotamos, Perdiendo el tiempo’, ‘Mojada y Me vuelvo loco por vos. El resto del material lo terminamos de pulir y armar entre enero y marzo de este año. Esos fueron los meses que les quedaron entre tanto viaje, que fueron muchos, aunque eso, al menos su cantante no parece tenerlo preocupado. Es más si no tengo eso me muero. Ya hace un mes que no tocamos y no aguanto mas. Les giras son bárbaras te quemas, si, pero te dejan mucho. Conocés gente, lugares y hasta otras culturas. Cosas que no vi en mi vida las estoy viviendo ahora gracias a Vilma Palma.»
¿Lo de las otras culturas se refiere al viaje a España?
«Si estuvimos en Barcelona grabando lo que es el primer disco nuestro que se va a editar allá. Volvimos a grabar las letras de Bye Bye, La pachanga y de Un camino hasta vos. En realidad le cambiamos los modismos para que se adapte cuando salga que no sea tan chocante el ‘rosarinismo».
¿Qué cambios hicieron?
«Solo algunas frases, En vez de está la luna asomándose dice llega la luna y se va el sol, porque la frase original no tiene sentido allá, no existe. En La pachanga, en vez de ‘pasame dice ‘dame’. Los cambios se hicieron sobre las versiones remix que hicimos nosotros, no sobre las originales» Con el lenguaje suelto y sencillo que nos da nuestro querido interior, Mario Gómez cuenta que todavía «no hay intenciones de ir a tocar a España, Lo que está seguro es Chile, Bolivia, Uruguay, Perú y Centroamérica». Lo que no es poco y los mantendrá ocupados durante varios meses. Hablando de shows, el cronista mete el dedo en un punto del que el cantante prefiere of vidarse porque le trae muy malos recuerdos: el Festival de La Falda del año pasado, Los Rosarinos subieron al escenario pero no pudieron terminar la actuación en los días de mayor auge. Cuando a Buenos Aires todavía no habla llegado el golpe. en Córdoba entraba «fuertisimo», «Pero fue un error tocar en La Falda porque el público espera cosas más fuertes, no a Vilma Palma que apunta a otra cosa». Eso es lo que tal vez genere el te amo-te odio, pasiones no tibias, como en el fútbol. «Miré dice el rubio detrés de un exprimido de naranja, nosotros hemos dado vuelta recitales acá en Buenos Aires con público en contra que terminó aplaudiendonos. En La Falda no se podla porque la gente era muy densa. Nuestra música está dirigida a todo el mundo y hay gente a la que le gusta y gente a la que no.


¿Esa otra cosa que mencionabas antes significa algo que entre más rápido en la gente, en una discotheque, por ejempio?
«No, este disco es más rockero y más melódico a la vez, no hay una pachariga, hay temas grosos»
¿En 3980 se dan algún gustito musical?
«No, porque tendríanos que hacer lo que hace Prince o los Doors o George Michael, Elton John, Frady Mercury, Lenny Kravitz Lo importante de todo eso es tener cosas para aprender, no para robar. Ver por qué ese sonido, cómo arman un tema, cómo usar una cámara. Es un disco hecho a conciencia, tiene mucha polenta de base, tiene melodía, los coros armados como el otro disco, los temas son más altos para cantar, hay violas más grosas, las letras no son frívolas». En ese punto se le pregunta por posibles desacuerdos entre los numerosos integrantes, si no es dificil manejar la situación. «No, dice, porque generalmente giran en la temática que nosotros sentimos, la actual de toda la gente, el amor, sentimientos de cosas que nos pasaron.
Justamente, el último tema de la placa es algo asi como la respuesta a tantas críticas amargas. «La letra de ‘No somos nada habla de todo lo que nos pasó hasta ahora, de que tocamos porque tenemos ganas de tocar, no porque queremos aparentar y que el premio Prensario no nos cambió y no somos nada, no somos nada y vos sos menos dejame de hinchar, Abajo del escenario somos todos iguales. para nosotros no hay fama
Para terminar, la voz de Vilma Palma utiliza el mismo tono y mira hacia adentro al grupo. «Nosotros somos muy autocriticos. Las canciones de este disco son las mejores que podíamos dar hasta acá, hasta el momento en que terminamos de grabarlas. El día de mañana no sé que va a pasar.
Ariel Martínez
