«Tuvimos que esperar 20 años para que nos respeten»

A veintiún años de su creación, la banda dueña de los hits más pedidos de las fiestas de casamiento volvió a encontrarse con el furor de sus comienzos.

A veintiún años de su creación, la banda dueña de los hits más pedidos de las fiestas de casamiento volvió a encontrarse con el furor de sus comienzos.
Llenan teatros en todo el país, giran por Latinoamérica y no dejan de hacer shows privados.
Nominados a los premios Gardel como mejor álbum pop y a punto de presentarse en La Trastienda -el viernes 9 de diciembre, recorren su historia y cuentan cómo es la vida de los verdaderos rockstars.

De un modo u otro, encontrarse con Vilma Palma despierta los recuerdos..

Sus integrantes están como atrapados en algún lugar de la historia reciente y, desde allí, respetando los códigos de esa época, vuelven a este mundo para sentirse (y hacernos sentir) vivos. El Pájaro Mario Gómez (50), líder y creador de Vilma, nunca dejó la banda. El, junto a Gerardo «Largo» Pugliani (43), Karina Di Lorenzo (39) y Carlos «El Oveja» González (41), son los cuatro integrantes originales de aquella banda creada en 1990 en una disco de Rosario. Completan la escena Luciano Cristini (34), Pablo Cejas (40), Claudio Garbolini (45) y Fabiana Díaz (25), las incorporaciones que fueron sucediendo con los años. Juntos viajan días enteros en su colectivo de gira.

Juntos van a bailar a las discos después de los shows. Juntos comen en los paradores de ruta. Y, sobre todo, juntos hacen delirar a miles y miles de personas que, nostálgicas o bizarras, van a verlos en cada lugar de la Argentina. En sus recitales, aseguran, «la gente se prende fuego». Y prueba de tal delirio será el próximo viernes 9 de diciembre, cuando se presenten en vivo en La Trastienda (Balcarce 460).

«No seremos la banda del momento, pero lugar donde vamos a tocar, lugar donde la gente explota. Sea boliche, casamiento o fiesta corporativa… la gente se prende fuego»

Feliz, ciertamente retro, soltero y noventoso, el Pájaro charló con GENTE sobre los inicios, los periplos y la esencia de esta banda que creó e inmortalizó canciones como Auto rojo, La pachanga, Fernet con Coca, Bye bye y muchos más. Antes de empezar, sin embargo, tómese una licencia: «Ua Uaaaaaaaa».

-¿Qué pasó, Pájaro, que desaparecieron tanto tiempo de escena?
-Después de nuestros tres primeros discos y hits (La pachanga, Auto rojo y Fondo profundo), hubo como un vacío. Pero te cuento la verdad: grabamos otros discos con los que mucho no pasó. Cambiamos de disquera y tampoco fue gran cosa… Y después hubo una ruptura y ahí me fui a los Estados Unidos con el Largo (Pugliani). Allá seguimos siendo Vilma Palma, grabamos «Vuelvo a comenzar», que tampoco fue gran cosa, pero tocamos muchísimo: en New York, Miami, Dallas, Houston, Los Angeles, Las Vegas, qué sé yo. Ya en el 2003 nos hinchamos los cocos y volvimos. Y por suerte a partir de 2006 empezamos a tocar mucho de nuevo.

-¿Cómo explican este fenómeno que generan?
-No creo que seamos la banda del momento, tampoco un fenómeno mediático, ni Teen Angels ni Shakira. Yo creo que la gente nos adoptó como suyos y estamos en su corazón. Temas como Bye bye, Pachanga, Fernet con Coca; la gente los tomó, no sé, se dio solo. No seremos la banda del momento, te repito, pero te lo aseguro que lugar donde vamos a tocar, lugar donde la gente explota. Sea boliche, casamiento, fiesta corporativa… la gente se prende fuego.

-En algún momento se los miró un poco de costado por ciertos prejuicios, ¿no?
-En Buenos Aires a nosotros se nos castigó mucho en la primera época. Y después también, nos fustigaron un poquito. Pero eso a mí nunca me preocupó. Aunque te
tengo que decir que se dio vuelta un poco la milanesa, porque hoy en día todo el mundo nos pide notas. Ahora sí llegó el respeto… pero tuvimos que esperarlo veinte años.

-¿Hay alguna etapa de la banda que recuerdes con tristeza?
-Sí, en el año `99, 2000, cuando prácticamente no tocábamos… Y uno añoraba todo el tema de las giras, cuando íbamos a tocar a todos los países… fue una
época muy jodida.

-¿Se puede decir que son una banda retro?
-Vilma Palma es como una perlita. Somos la única banda de los noventa que
está tocando, junto con Los Decadentes y Los Pericos. ¿Qué otra banda está tocando? Somos muy emblemáticos. En las fiestas bizarras la gente se prende
fuego mal, y ya tocamos cinco veces. A la última, en Córdoba, fueron 15 mil per-
sonas. Ahora en la próxima toca Sergio Denis. Todos los viejos van, y bueno, a
nosotros nos metieron en el mismo palo, pero no nos molesta.

-¿Cómo son las groupies de las bizarras?
-Y… están un poco pasadas de moda ya. Me quedo más con las actuales, que las tenés que corretear para que te den bola…

-¿Se renueva la cartera de groupies?
-Poco, pero hay. Muchas son viejas. Bah, viejas no, altas de edad… Y otras son jóvenes, pero te ven como a un padre y tenés que portarte bien porque no da.
Yo te voy a contar una que me pasó el domingo a la noche en un boliche de Rosario. En un momento terminé charlando con unas chicas de veinte años y se
les ocurrió pedir una pizza. Y yo, de buen chico que soy, les dije que se las buscaba (porque un pibe no se las lleva). Y fui a buscar la pizza, y cuando estaba subiendo (porque el vip está como en un altillo), la bandeja se me cayó. Y estaba todo el boliche mirándome a mí cagándose de risa, y las dos pendejas tiradas en
el piso a las carcajadas, y yo sin pizza y el flaco de atrás mío amenazándome porque se la había tirado toda encima. Vos no sabés lo que fue eso, me tuve que ir del boliche, no aguantaba la vergüenza.

Home sweet home
«Bienvenido a nuestro segundo hogar», dice el Pájaro al subir al bus. Desde la fecha hasta el 22 de diciembre tienen agenda completa con shows y eventos corporativos.
Arriba, los originales: Gómez, González, DiLorenzo y Pugliani.
Abajo, los nuevos: Cejas, Garbolino, Díaz y Cristini.

-Pero Pájaro, no me vas a decir que las chicas no vienen solas…
-Sí, vienen solas… Se sacan fotos y después se van. ¡Ja! Ahora hay que laburar, porque te ven un tipo senil. Hay como una barrera, pero yo soy soltero. La
que quiere, que venga.

-Un auténtico fiestero.
-No, fiestero no soy, Me gusta la joda, me gusta salir, estar con mis amigos. Soy un tipo muy simple. Los que me conocen saben cómo soy; bien loco, como
todo el mundo. Me gusta divertirme, pasarla bien.

-Cualquiera diría que la vida del Pájaro es una fiesta.
-No, no es una fiesta. Tengo momentos que estoy up, momentos que estoy para atriqui… pero en general todo se dispersa cuando subís a cantar. Te pueden doler la columna, o las patas, podés estar cansado de viajar diez, doce horas, pero cuando tenés que hacer un show tenés que hacer el mejor show, salir a romperla. El mejor momento es cuando estás en el escenario.

-¿Cómo es ver a la gente enloquecida?
-Primero es felicidad, porque tener una vigencia de veinte años para una banda es un premio muy grande, no es joda. Estar tocando y ver a chicos de quince, veinte, veinticinco años junto a los que nos escuchan de más viejos… y que nos miren después que bailaron cumbia o reggaetón… es mucho.
Ver que cantan los temas y pegan saltos con Fernet con coca… Eso no tiene precio.

-¿Tenés hijos, Pájaro?
-No, no estoy ni casado. Estoy soltero, siempre lo estuve. Así que cuando estoy en casa aprovecho para estar con mi familia y mis amigos. Tengo muchos
amigos y me encanta estar con ellos y salir.

-¿Tus amigos se fueron casando? ¿Tienen vida más familiar?
-No, medio así como yo, tirados para el lado de la soltería. Tengo algunos que están totalmente locos y son bien solteros, y otro que está separado y juntado, y otro que está casado con una nena recién nacida, y tenemos otro que está re de novio.

-¿Todavía te gusta ir a bailar?
-Sí, me encanta. Soy feliz tomando una botella de champagne en una discoteca con mis amigos.

Presente próspero

Nominados a los premios Gardel en el rubro Mejor álbum pop (por su disco 2010), Vilma Palma e Vampiros competirá con Tan biónica y Estelares por la estatuilla. «La veo difícil, pero ya estar ternados es lindo. Un poco de reconocimiento después de tantos años de no tener premios viene bien.», reflexiona el Pájaro.

-¿Existe aún el auto rojo?
-No, era de fantasía. En la época que levantaba minas tenía un auto, sí, pero era azul.

-¿Realmente ya no se levanta?
-Levantar levanto, todos levantamos, pero estamos más tranquilos y hay que trabajar más. Además no podés estar haciendo papelones… ya soy un tipo
grande.

Por Joaquín Sánchez Mariño
Fotos: Alejandro Carra

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